Cuvée de l'ErmitageYo tenía un blog.

Cada año en setiembre vuelvo a vivir un “momento de año nuevo”. Va acabando el verano y el calendario me recuerda añadir uno a la cuenta de los movimientos de traslación que le he visto dar a La Tierra. En aquel setiembre de 2005 me lancé a publicar en un blog historias que hasta entonces enviaba por correo a mis amigos.

Así comenzó aquel blog, como una recopilación de relatos y crónicas de los viajes y el verano. A la larga se convirtió en mi personalidad en el mundo de internet, que a menudo tomó independencia plena de mí mismo.

Duró en activo poco más de dos años, que para mí fueron siglos, seguro que por todo lo que viví en ese tiempo. Llegó a un punto en el que dejé de tener la motivación para escribir. Y he pasado años intentando (de vez en cuando) averiguar el motivo.

Internet también fue cambiando mucho. Llegaron Facebook y Twitter y aquello dejó de ser ese salvaje oeste donde todos los pistoleros nos íbamos conociendo. El ruido en la señal comenzó a aumentar. Un día de pronto me vi perdido entre la muchedumbre y pensé que ya no tenía nada que contar.

Por aquel entonces conocí a Sara y mi vida también cambió signifiativamente. Gracias a ellas descubrí miles de nuevas formas donde desplegar mi creatividad. Internet se quedó sólo para leer.

En mi carrera profesional también di un par de saltos cualitativos. He pasado temporadas bastante largas en las que me he enfrentado día tras día a problemas que requerían de toda mi capacidad intelectual, física y emocional. Y aún así no servía para siquiera comprenderlos y abordarlos en su totalidad. Internet se quedó sólo para consultar los foros tecnológicos (y alguno de autoayuda).

Años después llegó Paz, y aprendimos a prepararnos para ver llegar un bebé y cómo criar a una niña que no deja de sorprendernos cada mañana. Ya le ha dado la vuelta entera al calendario y está a punto de cumplir un año. Internet se quedó sólo para los foros de padres con dudas (aunque casi sólo escriben las madres).

Nunca hubiera podido hacer todas estas cosas sin este tiempo de silencio. He tenido que concentrar toda mi energía, toda mi capacidad y mi creatividad en afrontar mis retos personales. Al mismo tiempo, esa continua introspección me ha alejado del mundo en el que vivo.

Este verano fui invitado a una conferencia de Alfonso Alcántara sobre el mundo profesional 2.0. De las muchas ideas que lanzó y que yo capturé me quedo con una: 2.0 es compartir. A mis vacaciones me llevé (entre otros) el último libro del doctor Valentí Fuster “El círculo de la motivación“. La clave principal del libro: vivimos en una sociedad en la que podemos contribuir, y eso es una oportunidad para llenarnos de satisfacción.

Caminando por los bosques de Schwarzwald fui macerando algunas ideas largo tiempo almacenadas en la sustancia gris que me queda operativa con estas otras dos recien adquiridas. Compartir. Contribuir. Parte del resultado es este blog.

Me hubiera gustado recuperar el dominio original, pero está secuestrado por una empresa cazadominios a la que no pienso pagarle un duro. Debía conservar buenas estadísticas aún después de muerto. El subtítulo de aquel blog era “Recorriendo la vida por carreteras secundarias”. No sé si tendría vigencia total en la actualidad (me veo circulando por la general), pero sí que puedo decir, como Willie Nelson que ahora estoy On the road again.