PesasDechatlonTodo se lo tenemos que agradecer a Andrés (nombre ficticio), un niño del colegio de Paz. En uno de los recreos le dijo a un grupo de niñas que ellas no podían jugar al fútbol.

Ella me lo contó esa tarde. Lo que más me sorprendió de todo es la naturalidad con la que me lo soltó. Basta con que su hermano mire fijamente algo que ella tiene y ya se indigna. Y ahora un niño le dice que no puede jugar y lo comenta como de pasada con total naturalidad. Hasta cierto punto me disgustó lo fácil que lo había aceptado.

En realidad Paz nunca ha mostrado excesivo interés por los deportes. En algún momento hemos sugerido levemente que comience en el rugby siguiendo los pasos de su madre y la idea no es que le haya llenado de ilusión. Ha tardado mucho tiempo en tener interés por la bicicleta o los patines (apenas empezando ahora con cinco años) y su juego favorito con el balón es “la patata caliente” (que no creo que llegue a ser alguna vez olímpico).

Todas las noches solemos ver dos vídeos de youtube antes de ir a la cama, así que buscamos alguno que añadir a la colección que mostrara a niñas haciendo deporte. Nos encontramos con esta maravilla, que pasó a formar parte de nuestro catálogo:

Al cabo de algún tiempo, el vídeo de “las niñas que hacen deporte” empezó a figurar entre sus favoritos, y una noche, tras acabar de verlo por enésima vez nos dice: “¿a que las niñas pueden hacer el deporte que ellas quieran?”. “Efectivamente, y eso es lo que le tienes que decir a Andrés“.

Una tarde a finales de noviembre nos dirigíamos a una tienda de deportes a comprar un regalo. Le explico que vamos a ver cosas de muchos deportes y que cuál es el que más le gusta. Se me quedan los ojos como platos cuando me responde que el que hace la chica de gafas que levanta una barra con unos pesos. De todos los que salen en el vídeo sería el último por el que hubiera apostado.

Es entonces cuando le hablamos de Lidia Valentín, que es de El Bierzo como nosotros y que es una de las mejores del mundo. Nos ponemos a buscar vídeos de Lidia levantando pesas y cuál es nuestra sorpresa cuando nos encontramos con que falta una semana para el campeonato del mundo en California.

Empezamos a contar los días hasta el 3 de diciembre, día en el que Lidia compite. Cada noche sustituimos uno de los vídeos de dibujos animados por otro de Lidia entrenando o compitiendo. Llega el domingo 3 y Paz se va toda preocupada a la cama porque no va a saber hasta el día siguiente si Lidia se llevará el oro. A la mañana siguiente, antes incluso de salir de la cama, le pregunta a su madre si Lidia ya es la campeona: “Síííííííííííííííí”.

El lunes por la noche, ya con el pijama puesto, disfrutamos en diferido del momento. Así lo vivimos:

No sé si la afición de Paz por la halterofilia va a seguir o no. De lo que sí que estoy seguro es que en su vida se va a encontrar a Andreses de todas las edades que le van a decir lo que pueden y lo que no pueden hacer las chicas.

Las imágenes de Lidia en la final en Anaheim son de una potencia tal que hasta el más cerril de los albaceas del patriarcado las puede comprender. Así que muchas gracias Lidia por enseñarnos algunas de las cosas que las chicas sí pueden hacer.